Este largo período de preparación en realidad benefició a Julián: Él y su equipo sólo tuvieron cuatro semanas para convertir el restaurante en lo que es hoy. Esto significa que todas las paredes fueron rellenadas, lijadas y pintadas. Se vertió un nuevo piso y el gran mostrador de hormigón es una verdadera artesanía. La cocina fue remodelada en gran parte y el menú fue probado exhaustivamente.
¿Qué se puede encontrar allí? Comida regional, de temporada, siempre fresca y, sobre todo, siempre bien sazonada con un toque de encanto frisón. Tampoco se pueden negar las influencias de América Latina, Asia y la región mediterránea. - El chef Benjamin Keller los trajo de sus propios viajes. Para él es muy importante que su comida una a las personas y que disfruten juntos de los muchos colores y sabores en el ambiente de la sala de estar. Platos como los tacos, por ejemplo, son ideales para compartir y por eso encajan perfectamente en el concepto. El plan es que algunos platos estrella permanezcan en el menú de forma permanente, pero el resto de la oferta cambiará cada dos o tres semanas. De esta manera, habrá algo nuevo que descubrir en cada visita y podremos trabajar con ingredientes de temporada. explica Benjamín.
Pronto se abrirá una tienda de barrio., donde encontrará una selección de productos delicatessen con una selección de vinos a juego, así como artesanía de Sylt, mermeladas, productos de higiene y suministros generales para acampar.